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“La Gestión Cultural es un trabajo de frontera, su razón de ser y de estar es fronteriza”. Entrevista a Rafael Morales Astola, Presidente de la FEAGC de España

septiembre 24, 2009

RafaelMoralesAstola

Por Roberto García Y.

A través de una entrevista digital, Rafael Morales Astola, prestigioso teórico, académico y autoridad de la gestión cultural europea, Presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales de España (FEAGC) se refiere a la situación actual del sector en España, Europa, la profesionalización y los desafíos a futuro. Además, nos invita a soñar con nuestro primer encuentro, pues  es categórico en afirmar: “Chile está ahora en la celebración de su Bicentenario. Tiene un tiempo y una predisposición preciosa para mirar el pasado, valorar el presente y encarar el futuro. La gestión cultural está, entonces, en un momento adecuado para expresar sus bondades y sus batallas. El Congreso podría ser el disparo de salida para un movimiento organizado con objetivos claros: establecer redes, comunicar con la sociedad y posicionarse como interlocutores con la administración pública. El asociacionismo es la herramienta fundamental“. Durante octubre nos acompañará con su experiencia y motivación, al hablar del tema.

¿Cuáles han sido los avances en los últimos años en Europa, con relación a la gestión cultural  y las políticas públicas? ¿Quién moviliza a quien: Los gestores al Estado o es el Estado, a través de políticas públicas y regulaciones, quien dinamiza el campo cultural?

En estos momentos, se está preparando la Agenda Europea de la Cultura en un Mundo en Vías de Globalización, con tres prioridades: diversidad cultural y diálogo intercultural, creatividad en el marco de los Objetivos de Lisboa para el crecimiento y el empleo, la cultura y las relaciones internacionales. Como presidente de la Asociación de Gestores Culturales de Andalucía (GECA), he participado recientemente en el proyecto Euomedinculture, vinculado al proceso de trabajo de la Agenda. Este proyecto ha celebrado un Foro Europeo en el que se habló directamente de la necesidad de una política cultural para la UE; asimismo, sirvió de marco para la creación de una red de asociaciones vinculadas a cultura. Los gestores culturales de base tenemos que decir mucho en la globalización, entre otras cosas porque somos un sector que garantiza la diversidad cultural.

No obstante, la respuesta exige mucha matización y reflexión. Las políticas públicas de los distintos países de la Unión Europea no son tan homogéneas como pudiera parecer. Los grados de intervención pública varían incluso en el interior de un país. No cabe duda de que los Estados desempeñan una función principal en la dinamización del sector. Pero también es cierto, y más en lo que concierne a las industrias culturales, el sector profesional influye de forma determinante en el devenir de los procesos culturales.

¿Cuál es el papel del Estado en la promoción de la gestión cultural en España? ¿En qué escenario se encuentra la relación entre los gestores culturales de base y la institucionalidad pública?

El papel del Estado Español en relación a  la Cultura se recoge en la Constitución en varios lugares. En el artículo 9 se lee: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.

Igualmente en el artículo 44 se dice: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. El artículo 46 viene a reforzar todo ello, haciendo especial mención al patrimonio: “Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio”.

A todo esto, hay que sumar los artículos de los distintos Estatutos de Autonomía y que inciden en la misma línea: accesibilidad, participación, salvaguarda del patrimonio, etc. Esto ha dado de sí una serie de políticas que lógicamente han cambiado a lo largo de los años, a veces motivadas por cambios de gobierno a veces por el propio contexto y evolución del sector de la cultura. Un denominador común ha sido el apoyo institucional, legislativo y económico al patrimonio, la implantación de redes de difusión y de equipamientos culturales públicos, la profesionalización progresiva de la gestión cultural y la consolidación de ayudas económicas al sector privado de la cultura.

En la actualidad, la relación entre los gestores culturales y las instituciones se halla en un proceso altamente positivo. Además de las asociaciones de carácter autonómico que guardan cada una su singular relación con el respectivo gobierno regional, está la Federación Española de Asociaciones de Gestores Culturales. Esta Federación tiene una relación fluida de cooperación con el Ministerio de Cultura y estamos tanteando relaciones con los Ministerios de Trabajo, Economía y Hacienda. Poco a poco se asienta nuestra posición como interlocutores válidos de cara a los poderes públicos, aportando nuestra perspectiva como sector mediante una operatividad a la vez crítica y cooperante.

En breve tendrá lugar el Congreso Internacional de la Gestión Cultural en El Ejido (Almería), los días 5, 6 y 7 de noviembre de 2009. Aquí hemos puesto en marcha todas las energías posibles para lo que hemos denominado como triple alianza: entre poderes públicos y profesionales de la cultura, entre sector público y sector privado, entre creadores y gestores culturales.

Cree necesario legislar sobre los derechos culturales. O bien piensa, que estos deben subentenderse dentro de los derechos humanos. ¿Cuáles serían entonces, los derechos fundamentales del campo cultural?

Achugar ya definió un claro derecho cultural: todo pueblo tiene derecho a no ser humillado. Aquí podemos estar todos en un principio de acuerdo para lograr superar los retos que tenemos por delante. Pero hay que dejar clara una idea: la Declaración Universal de los Derechos Humanos es el camino. Es la base argumental e instrumental para cualquier consenso que se quiere denominar progresista, solidario, humano. Cualquier proyecto que vaya encaminado a presentar una serie de derechos fundamentales del campo cultural debe ser revisado con lupa. Frente a la globalización, muchos han hablado de la necesidad de un rearme cultural. ¿Y si quizá conviniera un “desarme cultural”? Poner sobre la mesa la persona como eje de toda reflexión.

Hacia una Organización Internacionalista de la Gestión Cultural

En Chile, estamos en etapa inicial en la profesionalización de la gestión cultural, aún cuando es un boom. En España existe una oferta variada de publicaciones, estudios, cursos, carreras y postgrados en el área. ¿En qué grado se encuentra, hoy en día, la profesionalidad del gestor cultural español? Y ¿Qué nos recomendaría para avanzar en la formación de nuestros gestores culturales?

Es verdad que la profesionalización de la gestión cultural está muy avanzada. Cataluña ha sido un faro maravilloso en este sentido para el conjunto del Estado. Luego nos hemos sumado los demás y hoy día puedes ver prácticas, cursos, proyectos, eventos, líderes, publicaciones, investigaciones, en el marco de la gestión cultural en todas partes de España. De los masters se ha pasado a los masters oficiales y posgrados. En breve contaremos con el primer Grado de Gestión Cultural en la Universidad Antonio de Nebrija. La Universidad ha visto la importancia creciente de nuestro sector en relación a la innovación y al empleo. Estamos en fase de irrupción en el mundo universitario. La Universidad no desea impartir la gestión cultural de cualquier manera y dialoga con los profesionales. Es un gran momento, que culminará a corto plazo con varios Grados y Postgrados de Gestión Cultural en las universidades españolas.

Por otra parte, es difícil recomendar desde una posición que, a pesar del buen momento, no deja de ser vulnerable. Una clave que a nosotros nos ha servido ha sido comprender que no podemos ser endogámicos en el debate sobre la profesión. Encerrarnos en nuestros problemas hasta el infinito. No existe profesión sin problemas laborales, empresariales, jurídicos, etc. Hay un punto en el que hay que levantar la cabeza y mirar alrededor. Estamos en una sociedad para dar respuestas, es decir, ser responsables. Poner la mano y estrecharla con toda institución, persona, empresa, colectivo, que incida en la cultura es un paso ineludible. Cuanto antes se dé, mejor. Es cierto que debe darse una reflexión interna y rigurosa, pero eso no ahora sino siempre. Esta reflexión interna debe ir pareja a una reflexión más abierta, más transversal.

De nuestra reflexión interna han salido documentos claves del sector: la Descripción del Puesto de Trabajo (DPT) del Gestor Cultural, el Código Deontológico de la Gestión Cultural, el Decálogo sobre Gestión Cultural y Accesibilidad Universal, el Libro Blanco de la Gestión Cultural en España, etc. Todo ello cobra su mayor sentido porque son documentos que buscan emplazarse en el sector y también en la sociedad. Hay que encajar la formación universitaria en ese plano social. Queremos profesionales de alta formación para una sociedad mejor. Asimismo, la Universidad es la vía para formalizar el marco jurídico y laboral de nuestra profesión, abriendo una puerta para la regulación de la habilitación profesional de numerosos trabajadores, que llevan años y años en el oficio.

En octubre usted nos visitará. Cuál es la importancia e impacto de este Primer Encuentro Nacional de Gestores y Animadores Culturales, como espacio de intercambio y articulación de redes, donde se reúnen agentes del campo cultural chileno e iberoamericano.

Voy a soñar y les invito a soñar. La Federación Española está trabajando para crear la Federación Europea de Gestores Culturales. Pero entendemos que no es suficiente. Estoy convencido de que sin Iberoamérica no somos nada. Sin el Mediterráneo no somos nada. O por lo menos no somos lo que podemos llegar a ser: una organización internacionalista de la gestión cultural, con todas las voces, con proyectos territoriales que reflejen la diversidad que constituye al ser humano, que acepta como reto comunicar la importancia de la cultura (la que existe en las comunidades y la que está por venir de mano de los nuevos creadores) para mejorar el mundo de la vida. En Europa, Iberoamérica y el Mediterráneo hay suficiente diversidad para un gran proyecto y suficientes puntos comunes para abordarlo. La globalización nos invita a los gestores culturales a dar ese salto. El Congreso de Chile en octubre puede marcar la pauta y luego la continuaremos en España, un mes después. Alguien tiene que empezar y es momento de empezar.

¿Cuál cree que deben ser los pasos y objetivos a futuro en la gestión cultural chilena, entendida desde la configuración de redes a nivel local y global?

Chile está ahora en la celebración de su Bicentenario. Tiene un tiempo y una predisposición preciosa para mirar el pasado, valorar el presente y encarar el futuro. La gestión cultural está, entonces, en un momento adecuado para expresar sus bondades y sus batallas. El Congreso podría ser el disparo de salida para un movimiento organizado con objetivos claros: establecer redes, comunicar con la sociedad y posicionarse como interlocutores con la administración pública. El asociacionismo es la herramienta fundamental. Los profesionales deben llegar a entender que a solas siempre serás vulnerable. Dentro de un sector profesional organizado, a veces la vulnerabilidad dará paso a una fortaleza que nos sorprenderá a nosotros mismos. Una asociación, con su página web, su boletín virtual y un encuentro presencial al año son pequeños pasos para iniciar un largo camino. La internacionalización viene en seguida. Las nuevas tecnologías nos ayudan. La gestión cultural es un trabajo de frontera, su razón de ser y de estar es fronteriza. Cualquier cosa que hacemos supone que nos convertimos en un “entre-lugar”. La comunicación, por ello, es connatural a nuestro oficio. Siempre estamos uniendo cosas: al público con un arte, al artesano con los recursos, a la institución con la sociedad, etc. Empecemos por unirnos como sector.

Sobre el entrevistado: Rafael Morales Astola. Doctor en Filología Hispánica en Ciencias del Espectáculo por la Universidad de Sevilla, docente de los Masters de Gestión Cultural de las Universidades de Granada y de Sevilla, coordinador docente del módulo de Artes Escénicas del Máster de Gestión Cultural de la Universidad Oberta de Cataluña, docente de los cursos de Experto en Gestión Cultural de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), autor de diversos libros sobre cine y teatro, y ensayos sobre políticas culturales y gestión cultural, gestor cultural desde 1994 (en el Ayuntamiento de Cortegana y el Ayuntamiento de Sevilla-ICAS), director de grupos de teatro desde 1984 a 1994, coordinador de proyectos europeos vinculados a juventud y a cultura. ACtualmente, Presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales (FEAGC), de la Asociación de Gestores Culturales de Andalucía (GECA) y de la Asociación Ibérica de Gestores Culturales (AIGCU).

“Queremos sentar las bases de una red nacional de gestores culturales”

agosto 13, 2009

Robert Blog

Compartimos entrevista realizada para el sitio de la Red de Gestores locales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, al Coordinador general del Encuentro Nacional de Gestores y Animadores Culturales  Roberto Guerra, a propósito del Primer Encuentro Nacional de Gestores Culturales a realizarse en el mes de Octubre donde se profundiza respecto del carácter y sentido de esta importante iniciativa.

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Roberto Guerra, organizador del Primer Encuentro Nacional de Animadores y Gestores Culturales:

“Queremos sentar las bases de una red nacional de gestores culturales”:

Para los días 9, 10 y 11 de octubre en la ciudad de Santiago está programado un encuentro inédito que espera congregar a todos quienes trabajan en gestión de la cultura. Se trata de una instancia de alcance nacional que organiza la Escuela de Gestores y Animadores Culturales, cuyos ejes de trabajo serán la gestión cultural y participación ciudadana, la formación en gestión cultural, la animación sociocultural, el desarrollo cultural inclusivo, el financiamiento de la cultura y las políticas públicas e institucionalidad cultural. Roberto Guerra, director de la Escuela de Gestores y Animadores Culturales, entrega más antecedentes sobre este encuentro. •

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¿De quién o quiénes proviene la idea de realizar un encuentro nacional de gestores y animadores culturales y qué inquietudes iniciales estimulan una actividad de este tipo?

Diría que el proyecto de realizar un encuentro nacional es un viejo anhelo que la misma realidad fue empujando a concretar. En nuestro caso, desde la experiencia formativa que lleva a cabo la Escuela de Gestores y Animadores Culturales, apareció la inquietud de los propios alumnos en los debates de las sesiones, quienes decían “es necesario organizarse”, por lo que fue tomando forma la idea de generar un encuentro de ex alumnos de la Escuela. Poco a poco, y en el marco de la discusión con ellos mismos y del equipo de la Escuela, convenimos en que lo que se requería era un encuentro abierto a los actores culturales de la región. Así surgió lo que llamamos “1er Encuentro de Gestores y Animadores Culturales de la región Metropolitana. Encontrándonos para articular voluntades y animar los cambios en la cultura”. En relación con las motivaciones, diría que en general es dar cuenta de una necesidad muchas veces expresada por diversos actores culturales de la región de generar otros espacios, que fueran más allá del hecho de reunirse y que permitieran generar una actoría que, se considera, hace falta en la región. Partíamos de la premisa que, si bien es cierto se aprecia un crecimiento del sector cultural, existen niveles muy bajos de asociatividad de los gestores, lo que no se condice con el enorme caudal de acciones que este sector desarrolla. Más adelante, este esfuerzo se encontró con el que venía desarrollando Anfucultura, con quien establecimos una alianza en función de sacar adelante este desafío, y desde allí abrir la convocatoria a otras instituciones con quienes hemos venido trabajando en este plano en los últimos años, por lo que la convocatoria al encuentro nacional surge como resultado natural de este proceso.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones del encuentro de la región Metropolitana?

Se han realizado dos encuentros en la región Metropolitana que han convocado a más de 300 actores culturales de casi la totalidad de las comunas de la región, asunto inédito en los últimos años. Ahora, considerando las organizaciones e instituciones a los que pertenecen, permite concluir que el proceso de discusión ha sido muy inclusivo y diverso, aún con las objetivas limitaciones materiales que ha tenido, pues se trata de una iniciativa totalmente autogestionada en lo financiero. En general, con la discusión de ambos encuentros se ratificó la idea de formar la Red Metropolitana de Gestores y Animadores Culturales, que en la actualidad está en pleno proceso de conformación de equipos y trabajo territorial, además de levantar un directorio regional de actores culturales, fortalecer la capacitación, y una propuesta muy interesante que se está trabajando relacionada con establecer el día del gestor cultural. Pronto saldrá una publicación que recoge ampliamente lo que fueron estos encuentros.

¿Qué destacarías en torno a la metodología o la dinámica pensada para el encuentro nacional?

Varios aspectos. En primer lugar, el carácter participativo y descentralizado que posee la construcción del programa del encuentro, dado que lo que se busca es que sea el propio sector cultural, a través de sus diversos actores, quienes propongan e implementen los espacios de discusión del evento. Esta lógica busca romper la tradicional verticalidad con que se organizan eventos en el sector cultural, donde no existe posibilidad de participar más que de asistente. En ese sentido apostamos por la madurez de los actores culturales para que hagan suyo el encuentro y lleven a él sus experiencias, saberes, críticas y propuestas, para de este modo dar efectivamente cuenta de quiénes son y en qué están los gestores culturales chilenos. Por otro lado, destacaría la flexibilidad metodológica para desarrollar los debates, en donde se busca que a través de diversos formatos, ya sean paneles, conferencias, charlas y experiencias se posibilite el abordaje de los temas, lo que permitirá generar una oferta muy diversa a nivel del programa. En este marco se inserta el funcionamiento de las mesas de discusión, que hemos definido como espacios de discusión en profundidad del temario del encuentro para avanzar en la generación de propuestas e iniciativas de acción específicas para el sector.

¿A cuántas personas esperan convocar los organizadores y de qué manera éstos se vinculan con otras entidades de gestores culturales activas?

Desde que lanzamos la convocatoria encontramos gran aceptación de los gestores y organizaciones de, hasta ahora, casi todas las regiones de Chile, lo que nos confirma lo acertado y necesario de generar este encuentro. Existe una enorme necesidad de vincularse y saber en qué está el otro, del mismo modo que una visión crítica respecto de la forma en que estamos construyendo el desarrollo cultural en nuestro país. Diría que en general son esas las “señales” que se recogen en las conversaciones y la correspondencia. En este proceso diversas organizaciones han manifestado su voluntad de adherirse a la convocatoria y patrocinar el encuentro, dentro de las que destacan la Comisión Bicentenario, la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, la Biblioteca de Santiago, el Colegio de Asistentes Sociales de Chile, el Sindicato de Cantores Urbanos, SICUCH, Le Monde Diplomatique y, a nivel internacional, la Red Iberoamericana de Animación Sociocultural, RIA; la Red de Gestores del Valle del Cauca de Colombia, Municipalidad y Cultura de España, Recursos Culturales de Argentina, entre otros. Es importante destacar hemos planteado trabajar de forma descentralizada a través de la realización de encuentros regionales y zonales que buscan ir motivando y articulando a los actores culturales camino al encuentro nacional. Sin ir más lejos, el 6 de junio se realizará un encuentro zonal en Isla de Maipo; el 15 de agosto el encuentro de la región de Los Lagos, en Puerto Montt; y esperamos se concreten en Chillán, región del Bío Bío y Arica. De este modo, las estimaciones que hemos realizado considerando los mensajes recibidos y los encuentros regionales en curso, nos hacen pensar que será un encuentro muy masivo.

¿Qué esperan lograr al final de los tres días de trabajo considerando que este encuentro podría constituirse en un hito de confluencia de actores y organizaciones culturales chilenos?

Sí, es lo que creemos y estamos trabajando para eso, para que en octubre los actores culturales chilenos, independientemente del lugar desde el que lleven a cabo su labor, se encuentren, dialoguen, intercambien experiencias y visualicen posibilidades de acción común. Respecto de los logros, diría que giran en torno de tres cosas: contribuir a la visibilización de las prácticas de gestión cultural comunitaria, levantar un diagnóstico del estado del sector cultural en este terreno y dar una fuerte señal en el campo de la asociatividad de los gestores, que esperamos se traduzca en sentar las bases de la Red nacional de gestores culturales, una instancia que la misma realidad viene demostrando que hace falta en nuestro país. Si eso se da, sería un avance muy significativo.

¿Hay un tema central que interese discutir en este encuentro?

La convocatoria en ese sentido es muy clara en relación con que lo que se busca es inaugurar un debate nacional respecto del desarrollo de la política cultural chilena y estimular el incremento de la asociatividad de los gestores culturales.

¿Por qué?

Esto es muy relevante sobretodo si se considera que la gestión cultural comunitaria constituye el sector más numeroso del campo de la gestión cultural chilena y, paradójicamente, no cuenta con una instancia que la agrupe y represente. Si bien es cierto, esto último es parte de un proceso de maduración que tomará su tiempo, es fundamental para que este sector formule sus propuestas y se integre activamente al proceso de construcción de nuestra institucionalidad cultural. En el caso de la política, lo central desde mi punto de vista es generar las condiciones para que este proceso sea todo lo inclusivo y participativo que el caso amerita.

¿Hay invitados, nacionales o internacionales, que te interese destacar?

Con la convocatoria al evento se ha dado algo muy especial que nos tiene muy contentos, y es la gran aceptación que ha tenido el evento tanto en Chile como en el exterior, lo que de algún modo nos dice que vamos por el camino correcto. En marzo tuvimos la oportunidad de participar en el VI Campus Euroamericano de Cooperación Cultural realizado en Buenos Aires, donde compartimos con compañeros de diversos países de América Latina y Europa, encontrando gran aceptación e interés en participar. Desde allí y junto al trabajo de socialización de la convocatoria con las redes de la Escuela, hemos recibido adhesiones y solicitud de invitaciones de Argentina, Bolivia, Perú, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia, México y España. Actualmente nos encontramos en proceso de confirmar algunas personalidades a quienes hemos cursado invitaciones especiales para participar mediante conferencias y talleres. Nos hemos propuesto inaugurar el encuentro con un panel de carácter internacional de primer nivel en la idea de generar un debate que recoja las reflexiones que en diversos países de América Latina se vienen llevando a cabo acerca de la gestión cultural, que permitan problematizarla, en el marco de lo que creemos fundamental, que es la apertura del debate en Chile respecto de las políticas culturales de cara al bicentenario.

En el blog de la Escuela de Gestores y Animadores Culturales hay una frase que dice “¡Fortaleciendo la asociatividad para una nueva gestión cultural!” ¿Cuál es esa nueva gestión cultural? ¿Es precisamente el encuentro programado una plataforma para trabajar esta nueva gestión?

Claro. Creemos que la experiencia desarrollada a la fecha en el campo de la gestión cultural amerita una discusión profunda respecto de este quehacer que desde diversos espacios, tanto institucionales como desde la sociedad civil, se están desarrollando en Chile. La gestión se ha popularizado al punto de que en cultura pareciera que todo es gestión dejando de lado el sentido, el que, creo, debe ser el corazón del quehacer cultural. Me asiste la convicción que en Chile, como sucede en otros países, existen miles de experiencias que se reconocen en la gestión cultural, que trabajan a diario en los territorios, pero que son invisibles para “otro tipo de gestión cultural”, una institucionalizada, que de común no advierte la existencia de este tipo de experiencias, o simplemente las ignora. Se ha popularizado la noción de gestor cultural como un técnico que se ocupa de la formulación de proyectos, lo que no hace más que limitar y desvirtuar la labor de un gestor cultural que en el marco del escenario cultural chileno debiese orientar su quehacer a la generación de sentidos, espacios de expresión, participación en función de propósitos de interés colectivo. En este sentido, me parece que existen razones más que suficientes para abrir este debate y avanzar en caracterizar la gestión cultural que requerimos para este momento histórico, sus fundamentos, herramientas, su marco ético y político, entre otros aspectos.

Suele ocurrir con los encuentros masivos que su repercusión es de corto alcance si no se piensa en relación con otros proyectos o actividades posteriores. ¿Cuáles serían éstas?

Esperamos que el debate que se realice en el contexto del encuentro sea sistematizado y devuelto a los participantes y el sector cultural en forma de una publicación que de cuenta de lo que se discuta y concluya. Del mismo modo, nos interesa entregar estas conclusiones a todos los actores sociales y políticos que tengan relación con el sector cultural, y que puedan contribuir a viabilizar las propuestas que de seguro aparecerán, tanto a nivel nacional como en el exterior, ya que los gestores chilenos deben comenzar a actuar de manera mas sistemática y organizada en los debates internacionales que están en curso.

Leer entrevista en sitio del CNCA